En pleno microcentro porteño, donde los edificios de oficinas marcan el ritmo de la actividad financiera, hay un lugar que parece desafiar el paso del tiempo. Detrás de la fachada del Palacio de la Reconquista, un edificio cuya construcción comenzó en 1912 y que en 1925 fue distinguido por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires con el premio a la mejor fachada, conviven la arquitectura clásica, la tecnología de última generación y una propuesta que está redefiniendo la forma de pensar los eventos premium en la Ciudad. No se trata solamente de un edificio histórico recuperado: es un espacio que logró transformar su patrimonio en una experiencia contemporánea para empresas, instituciones, marcas y celebraciones sociales.
Lejos de convertirse en una pieza de museo, el Palacio encontró una nueva vida. Tras un proceso de puesta en valor impulsado por sus propietarios junto a A+V TECH, el edificio fue adaptado para recibir hasta 1.200 personas, incorporando infraestructura de primer nivel sin resignar aquello que lo hace único: su identidad arquitectónica.

about:blank
“Desde el primer momento nos enamoró su arquitectura. La perfección de sus líneas, la nobleza de sus mármoles, la imponente cúpula de ingreso y la calidez de cada uno de sus espacios nos hicieron comprender que estábamos frente a un edificio verdaderamente excepcional”, recordó Augusto Pocovi, dueño del Palacio, durante una entrevista exclusiva con este medio. Esta ambiciosa visión comercial y patrimonial es compartida y ejecutada en sociedad junto a Christian Pannunzio (CEO de A+V TECH y Mariano Pannunzio (Co-founder de A+V TECH), quienes lideran la operación y tecnología del venue.
